Inyección mano con guantesEl Botox es una Toxina botulínica Tipo A, más conocida por el nombre de la primera marca que la comercializó; Botox. Es una toxina que nace a partir de una bacteria (Clostridium Botulinum)

Es una toxina que produce botulismo, una intoxicación que ocasiona parálisis muscular.

Tras llevarse  a cabo amplias investigaciones se descubrió que, si se utiliza y aplica dicha toxina llamada Botox en pequeñas dosis, se consigue que se bloqueen las señales nerviosas  y se debiliten  aquellos músculos sobre los que queremos actuar.

El tratamiento adecuado  de un producto que en sí es muy peligroso,  llega a convertirse en la solución idónea para  algunos problemas neurológicos importantes. Sin embargo la fama alcanzada por esta toxina se ha debido fundamentalmente a la estética:  la corrección e incluso desaparición de las arugas de expresión facial.  Además de estas dos ramas de la medicina, también es muy adecuada para el tratamiento de la hiperhidrosis: la excesiva sudoración de axilas, manos y pies. El efecto en este caso concreto, es la ralentización de la actividad de las glándulas sudoríparas. La incontinencia urinaria en los parapléjicos  es otra de las afecciones que pueden ser tratadas mediante la aplicación de botox.

El éxito demostrado de este tipo de terapias es la inocuidad del tratamiento.  Se puede aplicar en cualquier momento del año, en lo que se refiere a medicina estética, y sin tener que recurrir a ningún tipo de anestesia. Las inyecciones o infiltraciones son muy poco dolorosas y  deben aplicarse en los lugares del rostro o cuerpo que se determine como correctos. Cualquier desviación podría desembocar en una expresión no deseable.  El paciente siempre deberá exigir que sea un auténtico especialista el que lleve a cabo dichas punciones. Dependiendo del tratamiento, tendrá que ser un dermatólogo, urólogo, médico  estético o traumatólogo /reumatólogo en el caso de afecciones neurológicas  el encargado de atender al paciente será un neurólogo. Además de su especialidad deberá acreditar experiencia probada en la aplicación de la toxina botulínica.

Los cambios positivos se pueden observar al cabo de quince días, y la duración de los mismos suele mantenerse durante 5 o 6 meses.

Es importante informar al paciente que los efectos no son permanentes, y que transcurridos  estos 5 o 6 meses, quizá haga falta una nueva infiltración ya que los músculos recobran su movimiento y las arrugas aparecen de nuevo. Esta segunda dosis en el tratamiento no conlleva mayores efectos secundarios.

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